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Un Espíritu en Forma

Persona haciendo ejercicio

Cuando alguien quiere ponerse en forma porque está un poco (o bastante) pasadito de peso, hay muchas cosas que debe hacer de acuerdo a los expertos. Tal persona debe cuidar su dieta y hacer ejercicio.

Si la persona descuida la dieta aunque sea por un día, aumenta de peso; si descuida el ejercicio, sube de peso. Entonces ¿Qué debe hacer esa persona? Según los expertos el error más grande que comete alguien que logra ponerse en forma pero luego vuelve a subir de peso, es que no ha entendido que para estar siempre en forma hay que adaptarse a un nuevo estilo de vida – no es de hacer dieta y ejercicio para lograr el peso deseado solo por un tiempo, sino de adaptarse a buenos hábitos alimenticios y de ejercicio, y así, estar en forma siempre.

Espiritualmente hablando, ocurre lo mismo. Algunas personas van a la iglesia porque quieren poner en forma a su espíritu. El problema es que a veces lo hacemos mal. En la vida de un cristiano también hay que mantener una dieta saludable, y hacer ejercicio a diario.

La dieta de un cristiano consiste en abandonar todo aquello que daña nuestra relación con Dios y alimentarse de su palabra. Cuando alimentamos a nuestro espíritu, no es bueno hacerlo solamente los domingos con el sermón del pastor porque, al igual que el cuerpo, no puedes comer saludablemente sólo el domingo y esperar perder peso cuando has comido mal toda la semana. La dieta cristiana debe seguirse a diario: desayuno, almuerzo y cena como lo hacía Daniel – tres veces al día todos los días (Daniel 6:10 ). Hay una dieta que a mí me encanta – la dieta DEVOCIONAL. Esta dieta nutre tu espíritu con la palabra de Dios, con la meditación en ella y con las pláticas con Dios (oración).

¿Y el ejercicio? Nosotros los cristianos para mantener nuestro espíritu en forma hacemos varios ejercicios tales como ayunos, vigilias, encuentros (retiros) y otras actividades en la iglesia. Al igual que al cuerpo, debes hacer de estos ejercicios parte de tu vida; de otra manera, al igual que con el cuerpo, no podrás mantenerte en forma espiritualmente y caerás.

Muchas personas fracasan en su vida de cristianos por no haber mantenido una dieta espiritual saludable al no pasar tiempo a diario con Dios y al descuidarse de ayunar, vigilar, y de llevar una vida agradable ante Dios. No permitamos que eso nos suceda a nosotros. Mantengamos a nuestro espíritu en forma para Dios; no lo descuidemos nunca.